MBUYAPEY, Dpto. de Paraguarí (Aldo Lezcano, corresponsal). Un excombatiente boliviano que no fue beneficiado con el trueque de prisioneros después de terminada la guerra sigue luchando, pero esta vez para obtener el sustento diario. Adoptó a Mbuyapey como la patria chica, lugar donde a pesar de la vejez se dedica a la labranza para que su sufrida familia no sea tan fatigada por el hambre y otras necesidades.

En el rostro de Mariano está expresado el sufrimiento y en cada suspiro la añoranza hacia su terruño de origen, que le olvidó, y al que defendió con heroísmo hasta caer prisionero. En Bolivia ha dejado la familia, sus amigos de infancia y su pago para empuñar el arma y responder a las exigencias y ambiciones de los mandamases de turno que pretendían quedarse con el Chaco .
EL INFORTUNIO ESTUVO DE SU LADO

SUFRIMIENTOS EN EL CHACO; LUEGO TRABAJO POR COMIDA

Relató que el grupo de prisioneros fue trasladado a Puerto Casado y de ahí a Puerto Botánico, siendo llevado posteriormente a Caazapá. Menciona que trabajaron por comida en los establecimientos San Agustín y Tarumá, pertenecientes a la familia Sarubbi. Terminada la guerra, los prisioneros se trasladaron a la zona de Maciel, donde Mariano se dedicó a la excavación de pozos, aguardando ser beneficiado con el trueque de prisioneros. "Cuando llegó el tren, yo estaba postrado por una enfermedad, fui lento y cuando intentaba abordar ya fue tarde", se lamentó.
CON UNA MBUYAPEYENSE SIGUE BATALLANDO EN LA LABRANZA

Mariano tiene asentada su pequeña vivienda dentro de un terreno municipal de una hectárea y ya muy cerca de sus 100 años sigue cultivando todos los rubros de consumo. Es un pequeño productor, pero un gran ejemplo, especialmente para aquellos que tienen varias hectáreas, gozan de buena salud y no producen alimentos.
En su pequeña finca tiene mandioca, batata, poroto, manteca, banana, mango, naranja y limón, entre otros rubros. ‘‘Ya no estoy sano, pero no tengo otra alternativa más que seguir haciendo hasta raja para que podamos comer’’, señaló.
Indicó que nunca más tuvo contacto con sus familiares, quienes estarían creyendo que murió en la guerra. A pesar de los sufrimientos experimentados no se rinde ni se queja de la vida; tampoco pierde la esperanza de que por lo menos en el trajín de su última batalla las autoridades de Bolivia le pasen sus manos solidarias. No en carácter de mendigo, sino porque él se lo merece.
Tanque boliviano Vickers en la Guerra del Chaco.
Nota : Publicado en ABC del Paraguay
puej es una pena dejar al olvido aun excombatiente y sin apoyo ya ke por ellos no abanzaron los pilass .y nosotros ke tanto homenaje asemos ala guerra del chaco commemoracion a los que cayeron durante esa masaqure puej no es justo ke el gobierno ayude a este hombre.
ResponderEliminarSi historia llegaria al presidente o a una autoridad competente yo piens que se aria halgo por este valiente heroe.
ResponderEliminarAyudemos a dar a conocer esta historia de ejemplo, de valentía y sobre todo de coraje con la vida misma.
ResponderEliminar